También conocida como estiramiento facial, es un procedimiento quirúrgico diseñado para mejorar la apariencia del rostro al eliminar el exceso de piel y corregir los ángulos faciales que pueden verse alterados por el envejecimiento y la gravedad.
La cirugía puede durar entre 3 a 7 horas, dependiendo de las áreas a tratar, y se puede realizar bajo diferentes tipos de anestesia. Existen varias técnicas y las incisiones varían según la región del rostro que se esté tratando, como la frente, las mejillas o el cuello. Los candidatos ideales para esta cirugía son personas mayores de 40 años que presenten exceso de piel o pérdida de tono muscular.
Antes de la cirugía
Asegúrate de discutir todas tus expectativas e inquietudes con tu cirujano. Ellos están ahí para guiarte y ofrecerte la mejor opción según tu estado de salud y tus características faciales. Recuerda mencionar cualquier condición médica que tengas, como hipertensión, y cualquier medicamento que estés tomando, ya que esto puede influir en tu cirugía y recuperación.


Después de la cirugía
Es normal que experimentes algunos cambios, como la presencia de tubos de drenaje y un vendaje compresivo. No te preocupes, esto es parte del proceso para evitar complicaciones. El dolor postoperatorio suele ser mínimo, y podrás comenzar a moverte al día siguiente. Es fundamental seguir las indicaciones de tu cirujano sobre medicamentos y cuidados postoperatorios para asegurar una buena recuperación.



